lunes, 5 de noviembre de 2012

Editorial Cuarta Edición (septiembre/octubre)

Luego de revisar el trabajo del director norteamericano Quentin Tarantino en las tres primeras ediciones, la revista “24 cuadros por Segundo” se centra en un director francés, un joven realizador que ha demostrado tener un talento impresionante para diferentes tipos de realizaciones audiovisuales (largometrajes, videoclips, cortometrajes, comerciales, videos experimentales), además de poseer una imaginación única que lo ha llevado a realizar obras creativas, diferentes, bien estructuradas y estéticamente bellas. Se trata de un realizador que toma cada trabajo visual como un reto y se mete por completo en él, aportándole su visión imaginativa, una visión que pocos tienen y que lo convierten en un director sobresaliente en la actualidad, debido también a sus excelentes resultados.
Sus historias y argumentos están repletos de mundos inimaginables, de formas visuales y escenografías salidas de un sueño, de movimientos de cámara atrevidos que acompañan a la perfección sus locas, pero efectivas ideas. Estas ideas, son posibles, además de la gran creatividad del director, a la forma cómo las cuenta, ya que siempre estará presente en sus obras el Stop Motion, los planos secuencias, diferentes tipos de animaciones, los Time Lapse, distintos tipos de angulaciones de los lentes, los efectos visuales, los juegos con la linealidad o alteración del tiempo (reversas de la imagen, dilatación del tiempo, etc.), la armonía entre el ritmo de la música y lo que se ve en imágenes (en los videoclips) y por supuesto, las historias originales con las que cuenta.
Es un genio de nuestra época, un hombre que se mete de lleno en cada proyecto, haciendo posible que sea fácil de reconocer su forma de trabajar, por lo que todo su trabajo tiene su sello, un sello que va más allá de lo común. Capaz de inspirar a cualquier persona que vea un producto suyo, capaz de hacer volar la imaginación del espectador, involucrándolo en sus historias de forma casi irreal, mostrándole que el terreno de lo audiovisual puede ser donde los sueños se vuelven realidad, donde lo imposible se puede volver posible y donde se pueden contar las historias casi como un sueño. Por eso, en la cuarta edición de la revista, además de que regresan las secciones: Del libro a La Pantalla (adaptaciones de la literatura), Memorias del Subdesarrollo (cine latinoamericano), Expreso Asia (cine asiático); el enfoque selectivo se torna en Michel Gondry, “el eterno soñador” como es conocido, un George Melies de nuestros tiempos, el cual ha demostrado a lo largo de su carrera que los trabajos audiovisuales son su pasión, su talento y su profesión verdadera y por lo cual merece ser reconocido en este espacio.

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